Oncólogos encuentran un órgano ‘oculto’ que está detrás de la nariz

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21 Oct 2020 | 19:04 h
Las glándulas salivales tubariales humedecen y lubrican la parte superior de la garganta. Foto: Instituto del Cáncer de los Países Bajos
Las glándulas salivales tubariales humedecen y lubrican la parte superior de la garganta. Foto: Instituto del Cáncer de los Países Bajos

El hallazgo se produjo accidentalmente cuando los investigadores aplicaban métodos para estudiar el cáncer de próstata.

Un conjunto de investigadores del Instituto del Cáncer de los Países Bajos usaban tomografías computarizadas y por emisión de positrones (PSMA PET-CT) con el objetivo de estudiar el cáncer de próstata. Como aquella exploración también detecta tejidos de las glándulas salivales, descubrieron de forma casual un nuevo órgano detrás de la nariz, al fondo de la garganta.

El artículo donde se establecen los lineamientos del hallazgo se llama “Las glándulas salivales tubariales: un nuevo órgano potencial en riesgo de radioterapia”. Está publicado en la revista Radiotherapy and Oncology.

“Nuestro objetivo fue dilucidar las características de esta entidad desconocida y sus posibles implicaciones clínicas para la radioterapia”, se señala al final del resumen exhaustivo.

El nuevo tejido glandular detrás de la nariz se muestra en amarillo a través de una imagen 3D | Foto: Instituto del Cáncer de los Países Bajos

Estas nuevas glándulas, de 3,9 centímetros de largo, “probablemente” cumplen la función de humedecer y lubricar la región nasofaríngea. En tal espacio de la garganta, el cuerpo humano alberga glándulas salivales microscópicas y se pensaba que no había nada más.

Wouter Vogel, coautor del estudio y oncólogo radioterapeuta, explicó que los médicos solo conocían las glándulas salivales ubicadas debajo de la lengua, debajo de la mandíbula y detrás de mejilla. “Más allá de eso, tal vez mil glándulas salivales microscópicas estén diseminadas por el tejido mucoso (...)”, agregó.

Vogel y sus colegas observaron imágenes tomadas de 99 pacientes con cáncer de próstata. También revisaron dos cadáveres humanos (uno de cada sexo) de un programa de donación. Después, evaluaron las características de sus tejidos mediante reconstrucción digital 3D.

Lo relevante de estos datos es que se puede crear un método para evitar el sometimiento de estas glándulas a radioterapia (RT) y así mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer de cabeza y cuello, quienes a veces tienen dificultades en la deglución y el habla, debido a aquellas exposiciones de energía.

La preservación de estas glándulas en la radioterapia brinda la oportunidad de mejorar la calidad de vida, se menciona en el artículo| Foto: Instituto del Cáncer de los Países Bajos

Así lo especifican los autores del descubrimiento, pues dicha enfermedad se relaciona con la xerostomía —boca carente de saliva— y disfagia —problemas para beber o consumir alimentos al obstruirse el esófago— postratamiento.

“La radioterapia de dosis alta en esta área produce una toxicidad clínica significativa (...) Por lo tanto, las glándulas salivales principales se consideran órganos en riesgo (OAR) y deben ser preservados cuando sea posible”, destaca el equipo de especialistas.

Para comprobar los daños de la RT en las glándulas salivales tubariales (nombradas de esta forma por su ubicación encima del torus tubarius, un pedazo de cartílago), los investigadores leyeron registros formales de 723 pacientes con cáncer del Centro Médico de la Universidad de Groningen, una de las más antiguas de los Países Bajos.

A más radiación, más efectos secundarios sufrían las personas en su tratamiento, propusieron.

Vogel expresó que van a averiguar cómo las nuevas glándulas se pueden preservar mejor. “El siguiente paso lógico parece ser la optimización de los campos de radioterapia”, puntualizan los autores en el documento.

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