El joven Javier Heraud

Puntos de vista

La República
21 Oct 2019 | 16:49 h

Todos somos Javier Heraud

Santiago Risso, poeta y comunicador social.

Javier es un símbolo del Perú. Un río joven de la poesía. Avanza por el país hacia una equidad todavía no resuelta. A propósito del filme El viaje de Javier Heraud, del documentalista Corcuera, y de recientes homenajes al autor de El río y El viaje, como la exposición en la Casa de la Literatura, queda acaso afirmar que todos podemos ser la insignia de Heraud; no hace falta golpearnos el pecho cantando los colores, más bien creer en el paisaje de la justicia, sentir una historia en la piel, y escuchar el eco de la tierra. Tener memoria es de pronto recordar. Aquí sus versos: “Yo soy el río que canta / al mediodía y a los / hombres, / … / el que vuelve su rostro / ante los cauces sagrados”.

Escribía desde su corazón

Magali Luque, músico, multiinstrumentista.

En mis años escolares recuerdo a la profesora de literatura mencionar a los poetas del S. XX y a mí tratando de memorizarlos. Javier Heraud y El río se quedaron en mi delgada memoria, pero no fue hasta después de acabado el colegio que me encontré con un poema suyo: “Mi casa”. Me cautivó su lenguaje sencillo, sin pretensiones, y sentí como si el poeta estuviese a mi lado. Es como ver a un ser transparente que no esconde nada y que me habla con la naturalidad que te habla un amigo. Dicen que no alcanzó su madurez literaria, pero ¿qué creador piensa en ser maduro? Simplemente escribía desde su corazón, ese corazón idealista que lo llevó para siempre a vivir sin temor entre pájaros y árboles.


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