El partido decisivo de Kevin Martínez

La República
14 Aug. 2019 | 09:20h

Por: Julio Estrada

Lima 2019 marcó una serie de hitos para el deporte peruano, hechos tangibles e intangibles que quedarán en la historia y que depende de todos nosotros aprovechar para el desarrollo de los atletas del futuro. Kevin Martínez, frontonista peruano, siempre supo que más allá de obtener la medalla de oro, la meta final era más ambiciosa y el camino aún más arduo.

Kevin es siete veces campeón nacional de frontón peruano, disciplina nacida en nuestro país hace más de 70 años, y que por primera vez fue incluida en los Juegos Panamericanos. Este hecho hizo que la responsabilidad del deportista de 27 años creciera, la victoria en la cancha se hacía imperativa, pero también lo colocaba como una de las cabezas en una nueva etapa para este deporte bandera, la era de la expansión.

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El frontón peruano lleva luchando su inclusión en el circuito olímpico por varios años; finalmente, fue la pelota vasca la que acogió a nuestra disciplina como una de sus modalidades y no se encontró mejor escenario que Lima 2019 para hacer su debut.

Kevin Martínez llegó como el favorito en la rama masculina del torneo y al frente de esa pared verde que lo ha visto crecer desde que empezó a los 9 años, tenía que ratificar esa condición. No solo superó de manera categórica a los cuatro rivales que le hicieron frente, le reveló al público peruano que existe un deportista que da buen espectáculo, que emociona con cada uno de sus puntos, que contagia a la gente con sus efusivas celebraciones y que declara a la prensa con la naturalidad de un campeón.

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“Tengo confianza en mí mismo, es reflejo de la preparación física que fue espectacular y de la mental que es lo que marca la diferencia. Trabajé mucho la proyección, todo lo que venía ocurriendo en los Panamericanos lo sentí como si ya lo hubiera vivido antes, tenía esa confianza en mi juego”, asegura con la presea dorada en el cuello.

El otro partido

Una medalla de oro suele ser la culminación de un esfuerzo colosal, sin embargo, para Kevin es el comienzo de algo más grande, la nueva tarea es la masificación del frontón peruano.

“La primera medalla fue haber incluido al frontón en los juegos, la segunda fue el oro ganado y ahora viene lo más importante: llevar el deporte al mundo, a más países y a los Juegos Olímpicos”, señaló.

Este sueño es algo que Kevin ha tomado como consigna, tanto que ahora le está dedicando la totalidad de su tiempo. A los entrenamientos y competencias, le ha sumado una preparación profesional.

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“Soy el primer alumno en ciencias de la actividad física de la USIL, de esta carrera puedo salir como gestor deportivo o especialista en masificación del deporte. Estoy contento porque lo que me van a enseñar lo puedo aplicar desde ahora, sin necesidad de esperar a retirarme”, sostiene.

Kevin Martínez le ha dedicado toda su vida al frontón peruano, aquella actividad que fue tomada como un pasatiempo por muchos años y que hace tres días hizo saltar a de sus asientos a 30 millones de compatriotas. El nuevo partido se juega en las aulas y, al igual que en la cancha, rendirse no es una opción.

Sabía qué...

Invicto. Kevin Martínez ganó sus cinco partidos en Lima 2019 sin perder ni un solo set.

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Legado. No solo representa al Perú, además dirige academias y organiza torneos. “El plan es llevar el frontón a todos los rincones del país”.