Alonso Mujica, fundador de Silabuz, quiere facilitar el acceso de los jóvenes a la tecnología
informática.

Programadores del mañana

Silabuz es una startup que forma a jóvenes en programación y ciencias de la computación. En un mundo cada vez más tecnológico, apuestan al futuro.

Raúl Mendoza
21 Oct 2019 | 17:34 h

En algunas de las hackatones que Alonso Mujica ha organizado como fundador de Silabuz, una startup peruana que enseña programación a jóvenes de 10 a 17 años, se ha encontrado con buenas ideas: por ejemplo, una app pensada para la seguridad ciudadana en la que un usuario pueda enviar señales a sus contactos avisando por dónde está caminando y eventualmente enviar señales de alarma si estuviera en peligro.

En esos encuentros los chicos participantes también han diseñado –a un nivel todavía básico– páginas de atención al cliente que generan respuestas automáticas. También idearon una aplicación para recibir denuncias de bullying de manera anónima y hacer que fueran atendidas por un grupo de profesores.

“Esta formación en informática tradicionalmente se la plantea uno a nivel de educación superior. Pero ¿qué pasa si eres un chico supercreativo, ¿Y cual es la razón del problema? La principal es que esto no se enseña en etapa temprana”, dice Mujica. te gustan los videojuegos, las redes sociales o juegas mucho con legos y tienes cualidades para ser un buen informático, ingeniero o científico en computación, pero nunca viste esto en el colegio, nunca fuiste a una hackatón? ¿Cómo te das cuenta si te gusta o no te gusta?", dice Alonso Mujica, ingeniero informático y CEO de Silabuz.

Esta startup tiene un programa de ocho meses en los que enseñan pensamiento computacional, lógica, algoritmos, estructuras de datos, desarrollo aplicativos web, lenguaje de programación para páginas web y bases de datos. La idea es que cuando un estudiante ha pasado el programa completo esté capacitado para crear aplicaciones y diseñar páginas web a un nivel básico.

¿Por qué enseñar programación a jóvenes desde la escuela? “El mundo se encuentra en plena transformación digital, se están virtualizando muchos procesos de negocios, procesos de pago, el gobierno quiere profundizar el gobierno virtual y no hay suficientes profesionales capacitados en temas de informática. ¿Y cual es la razón del problema? La principal es que esto no se enseña en etapa temprana”, dice Mujica.

Estados Unidos, que es un país desarrollado tecnológicamente, tiene un millón de puestos de informática que no puede cubrir cada año. En el Perú, Silabuz quiere aminorar la brecha que aquí también tenemos.

En 2016, mientras Alonso Mujica se encontraba trabajando en un emprendimiento tecnológico, escuchó un anuncio de Barack Obama, entonces presidente de Estados Unidos, en el que hablaba de una inversión a gran escala en el sistema educativo norteamericano para impulsar la enseñanza de la programación desde el colegio. Tras investigar sobre la importancia de esa decisión, Mujica quiso hacer lo mismo en Perú.

Proyecto binacional

Fundó Silabuz en 2016 con sus ahorros. Y postuló a fondos de Startup Perú y Startup Chile. No consiguió ganar aquí, pero sí le otorgaron el apoyo en Chile. Hoy, su emprendimiento se ha desarrollado en Perú y Chile y se retroalimenta con la experiencia recogida en todo este tiempo en ambos países.

Han dictado clases a más de tres mil alumnos en ambos países y trabajado con colegios, academias, universidades e institutos. Para llegar a los jóvenes organizan talleres, hackatones y tienen un modelo de academia, con clases de fin de semana.

“Más que enseñarles a que aprendan códigos, la base de Silabuz es que aprendan a resolver problemas de forma ordenada y estructurada, y que después pueda replicarse por algún dispositivo tecnológico”, explica Mujica. Los chicos que llevan sus cursos aprenden usando pequeños robots a los cuales programan para que cumplan distintas órdenes.

Silabuz organizará una hackatón o Hack Escolar el 16 de noviembre en Santa Anita, en el local de Tecsup. Una hackatón es una jornada intensiva de tecnología y creatividad donde los estudiantes llegan con proyectos que plantean soluciones a un problema social. Allí podrán resolver temas vinculados al cambio climático, ciberbullying, violencia de género, educación.

“Le damos vuelta a la educación tradicional. No es que alguien le enseña al alumno lo que debe apuntar. Aquí el chico viene con sus ideas, su creatividad y lo guiamos en lo que quiera y esté motivado a hacer”, dice Alonso Mujica. Apuesta al futuro. Para que la tecnología no nos deje atrás.

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