Tony Succar: Chinito de risa

Exitoso. A sus 33 años, Tony Succar sigue en ascenso. Se casó en mayo, pero espera aprovechar el buen momento profesional y balancearlo con su vida profesional.

Personaje del año. A sus 33 años, el músico, arreglista, multiinstrumentalista, y productor musical peruano, saltó a la palestra tras ganar dos Latin Grammy como Mejor Álbum de Salsa por su disco ‘Más de mí’, y Mejor Productor del Año. En entrevista con La República hace un recorrido por su vida y carrera.

La República
21 Dic 2019 | 7:22 h

Tony Succar saluda amable a través del auricular. Hace poco retornó a su casa en Miami, después de 10 días de intenso trabajo en Tenerife (España), recorriendo lugares y conociendo personas que aplaudieron con admiración su trabajo. “No esperaba que hubiera tanta gente, no sabía que en Tenerife gustara tanto la música tropical. La música de Michael Jackson y el disco nuevo fueron una combinación increíble”, cuenta aún con la adrenalina a flor de piel.

Cuando en 2015 lanzó su primer disco tributo a Michael Jackson: Unity, inició un capítulo importante en su carrera que hizo que gran parte de la industria musical volviera los ojos hacia él. Y no era para menos, respetables intérpretes como Tito Nieves, Isaac Delgado, la India, Jon Secada y más grabaron los temas del ‘Rey del Pop’ en salsa con sus innovadores arreglos.

Aquel fue un proyecto que Tony Succar trabajó sin descanso durante tres años, pero a pesar de ello, la academia de los Latin Grammy le cerró las puertas a las nominaciones. “No pude ni competir en el Latin Grammy porque me descalificaron, decían que el disco no era lo suficientemente latino, que tenía muchas palabras en inglés, fue un momento muy difícil para mí porque sentí que merecía aunque sea competir, porque el disco estaba bastante bueno. Pero gracias a ello se me abrieron las puertas. Antes de eso, nadie me conocía y para poder crecer en la industria sin disquera, sin marketing, ni inversionistas es gracias a Michael Jackson y este gran proyecto que ya la gente sabía quién era”, recuerda.

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Probablemente, no era su momento, pero aquella decepción no lo desmotivó, al contrario, fortaleció su espíritu y Tony siguió trabajando y más duro. Llegó su segundo disco, Más de mí, y como no hay primera sin segunda, la vida se encargó de compensarlo por partida doble con dos Latin Grammy este 2019. Tony reconoce que el haber conseguido dos gramáfonos, por Mejor Álbum de Salsa y Mejor productor del Año, le cambió la vida por completo y que sí hay un antes y después en su carrera gracias al Grammy.

“Todo en una carrera socialmente para mí son diferentes capítulos y siempre hay un antes y un después de cada proyecto porque yo me demoro bastante tiempo para ensamblar uno y Unity fue un gran paso. Pero ahora con los Grammys es increíble. Antes de los Grammy era lindo, pero ya cuando ganas, tu vida cambia drásticamente por la cantidad de oportunidades que recibes. No tengo ni tiempo de leer todos los ofrecimientos y proyectos de lo que se viene el próximo año. Para mí ha sido el cambio más brusco en mi vida, pero para bien”, reflexiona.

Succar destaca que gran parte de su éxito se lo debe a las redes sociales. “Porque ando sin relacionistas ni publicistas y las redes sociales son el medio y la única manera de que mi música se haga masiva”, admite.

De inga y de mandinga

Por las venas de Tony Succar corre sangre de diversas partes del mundo. Tiene algo de libanés por su padre, el músico Antonio Succar; de japonés por su madre, la cantante Mimy Tayrako; y es peruano porque nació aquí y su familia materna vive en Chosica. Sin embargo, la mayor influencia que ha recibido en la vida, musicalmente hablando, ha sido de Miami, una ciudad multicultural donde radica desde que tenía dos años de edad. “Creo que mi cultura me ha ayudado bastante al tener influencia de tantos lugares. Además, yo crecí en Miami donde me he conectado con cubanos, colombianos, en fin, y he podido absorber todas esas culturas dentro de mí y escuchar diversos estilos de música. Eso me ha ayudado a formar mi propio estilo que es una fusión muy fuerte y es gracias a eso, a Miami y a mi familia, parte del éxito que tengo”, dice.

A pesar de que ha pasado el tiempo, Succar tiene recuerdos especiales que atesora en su memoria respecto a su niñez. “Recuerdo especialmente cuando la banda que tenía mi papá, Mistura, que hacía ritmos del Perú, ensayaba en la sala de la casa y tenían un cajón. Me encantaba estar en el ensayo, me emocionaba cada vez que veía a los músicos, me sentaba a tocar con ellos, es increíble porque no recuerdo nada más”, dice.

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Lo segundo que se le viene a la memoria es cuando comenzó a aprender a tocar el piano con su padre. “Había un piano en la casa y mi papá me enseñó a tocarlo. Fue el primer instrumento que toqué bien y después entré a una escuela de música clásica. Tocar el piano me dio la facilidad de crear, hacer arreglos musicales y componer. Esa formación me sirvió mucho y gracias a ello he podido ser quien soy hoy. Eso, por ejemplo, es algo muy chévere que tiene el músico cubano que radica en Cuba: obligatoriamente debe saber tocar el piano. Eso no lo hacen en Estados Unidos, pero gracias a mi papá, eso me ayudó mucho en mi carrera, es uno de los recuerdos más importantes que tengo”.

De Lima y de Chosica también conserva flashes, olores y sensaciones; como por ejemplo, las tardes en que iba al bosque con su abuelo (el mismo al que se refirió en su discurso la noche de los Grammy). "Mis recuerdos del Perú han sido super chéveres, pero mis recuerdos van más con mi familia en Chosica. Cuando iba al bosque con mi abuelo, porque cada vez que iba al Perú, él me llevaba mucho al bosque, a jugar fútbol y montar bicicleta, era una persona muy alegre. También recuerdo ir de campamento a la playa, cuando tenía 7 u 8 años", cuenta mientras la voz se le afina como si volviera a ser niño.

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"Pero ya no he podido hacerlo más desde esa época porque cada vez que voy para allá es para trabajar. Igual como rico, estoy con la gente más alegre del mundo, para mí el peruano es el más chistoso. Por ejemplo, yo tengo mis primos que están acá en Miami y mis primos de Perú, los que están allá son muy chistosos, me río con ellos demasiado, es otra alegría, ¿me entiendes? Es otro feeling y la comida, eso es lo que me encanta del Perú. Me gustaría volver para hacer campamento y recorrer el bosque", dice con tono de nostalgia.

Feliz retorno

De hecho, en febrero regresará a Lima para ofrecer dos conciertos en el Gran Teatro Nacional (18 y 19), así que espera darse un tiempo para el disfrute. “Junto con la productora Tondero, vamos a hacer uno de los shows más especiales de mi carrera porque estoy armando algo específico y único para mi primera vez en un escenario peruano”, promete.

Dice que en un futuro le encantaría poder hacer algo con Eva Ayllón. “Porque ha sido clave en mi carrera como inspiración pero también con algunos cantantes de la nueva generación de los salseros, hay mucho talento”, asegura. Mientras tanto, trabaja en un disco de jazz, Raíces Jazz Orquesta, en el que incluirá algunos festejos y landós. “Es algo sumamente distinto a lo que he hecho”, advierte.

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También acaba de producir un disco para La India que incluye el vals Mi propiedad privada con arreglos de salsa y que saldrá a principios del próximo año. Para Succar la fórmula del éxito es simple: trabajo duro y mucha humildad.

“Al final lo más importante es que las personas que escuchan tus discos se conecten contigo. Y por eso, para mí, mantener la humildad es una cosa vital porque es lo que me ha dado esta conexión”, resume antes de despedirse agradecido, desde el otro lado del auricular.