Investigadora de 13 años prueba que los secamanos son peligrosos para los niños [VIDEO]

Una niña demostró que los secadores de manos de los baños públicos causan daño a los oídos de los menores. Su investigación le tomó cuatro años y ha sido publicada en una revista científica de Canadá.

Las secadoras de manos causan daño a los oídos de los niños debido a la altura en que están ubicados y a los decibeles que producen. Foto: GMA
La República
2 09 2019 | 16:52h

Las secadoras de manos de los baños públicos son peligrosos para los oídos de los niños. Así lo demostró una novedosa investigación publicada en la revista Paediatrics & Child Health, en Canadá.

Sin embargo, lo curioso de este interesante estudio es que su autor es nada más y nada menos que una adolescente de 13 años, Nora Louise Keegan.

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Según The New York Times, Nora se interesó por la temática hace cuatro años. Ella notó que los niños solían taparse los oídos cada vez que las secadoras de manos empezaban a funcionar.

Ella misma notó lo estruendoso del ruido que emiten los aparatos en los baños.

Nora presentando su proyecto.

“Me dolían los oídos y también vi que los niños se cubrían los oídos porque (los sonidos de) los secadores de manos eran demasiado fuertes, así que me pregunté si tal vez son peligrosos para los oídos humanos y decidí probarlo”, explicó la niña en una entrevista.

Proyecto escolar

La investigación de Nora inició como un proyecto para la feria de ciencias de su colegio. Sin embargo, le tomó cuatro años saciar su curiosidad realizando los pasos previos que todo científico sigue.

Recorrió los baños de los lugares a los que acuden los niños, con la ayuda de sus padres. Midió los decibeles desde varias distancias y niveles, y descubrió que el ruido de las secadoras de manos sonaba más alto a la altura de los oídos de los menores.

Nora midió los niveles de ruido desde varias distancias y alturas de las secadoras de manos.

Demostró también que dichos decibeles son mucho mayores a los que los fabricantes de las secadoras dicen. Nora encontró hasta 121 de esta medida, cifra que puede causar daño auditivo en 15 minutos, según datos de Sight and Hearing.

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Incluso la OMS señala que esta cantidad de decibeles está en “el umbral del dolor”, ya que el límite establecido por la organización es de 120.

Problema resuelto

Nora no solo encontró un problema, sino también una solución. La niña diseñó un filtro para amortiguar el ruido de los secadores de manos.

Con solo 13 años, ella está decidida a seguir con su proyecto y declaró que su modelo logrará reducir el ruido en 11 decibeles.

Nora Keegan presentó su investigación y tuvo la oportunidad de conocer al astronauta canadiense Robert Thirsk.

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