Inicia juicio para mujer que asfixió al hijo de 8 años de su novio “por celos” [VIDEO]

Cavó un hoyo para enterrar al niño, y como su cuerpo no cabía, le rompió las extremidades con una pala. Los siguientes doce días, Ana Julia fingió dolor por la desaparición del menor y se dedicó a buscarlo junto con los padres y la Policía.

Ana Julia acompañando y abrazando a Ángel durante la búsqueda de Gabriel. Foto: GTRES
La República
9 09 2019 | 09:09h

La mujer que mató al hijo de su novio, presuntamente por celos, será juzgada a partir de este lunes 9 de septiembre en la Audiencia Provincial de Almería, en España. La Fiscalía pide para ella prisión permanente más diez años de cárcel por daños psicológicos a los padres del menor.

En tanto, los abogados de la asesina confesa, Ana Julia Quezada, alegarán el delito de homicidio imprudente y pedirán solo tres años como sentencia. Según ellos, la muerte de Gabriel Cruz, de apenas 8 años, fue fruto de una disputa y no de un crimen planificado como se acusa, informa El Español.

Ana Julia Quezada acudiendo a la Audiencia en Almería. Foto: EFE

La desaparición

El pequeño Gabriel desapareció el 27 de febrero del 2018, después de salir de la casa de su abuela, en el pueblo de Cabo de Gata. Nadie sospechaba dónde podría estar el niño y el desconcierto para sus padres, sus familiares y las propias autoridades se mantuvo así durante doce días.

Ángel Cruz y Patricia Ramírez, padres de Gabriel realizaron una movilización masiva para encontrar a su único hijo. Mantuvieron la esperanza de encontrarlo con vida. Los vecinos y hasta los medios de comunicación los acompañaron en su búsqueda.

Con ellos también estaba Ana Julia, la entonces pareja de Ángel. Incondicional y, aparentemente, destrozada, también mostraba una falsa esperanza porque el niño apareciera sano.

Movilización para la búsqueda de Gabriel. Foto: El Español

El crimen contra Gabriel

Aquel impredecible día en que Gabriel desapareció, el niño, la abuela y Ana Julia almorzaron juntos. Más tarde, el menor avisó que iría a la casa de unas primas, que quedaba a pocos metros. Tenía pensado regresar para la hora de la cena, pero no fue así

Poco después de que él se despidiera, Ana Julia dijo que debía retirarse también para hacer “unas cosas”. Se subió al coche y en el camino encontró a Gabriel, recoge La Vanguardia.

Después, se presume, el niño subió al auto de la mujer, aunque no se sabe cómo hizo ella para convencerlo, ya que el menor nunca habló bien de la novia de su papá. En varias ocasiones le había comentado a su mamá que ella no le gustaba.

Lo que hizo Ana Julia luego fue golpear y asfixiar a Gabriel con sus manos. Sin inmutarse por su acto, fumó un par de cigarros y se puso a pintar una puerta. Decidió después cavar un hoyo y enterrar el cuerpo de su víctima.

Fría y manipuladora

Cuando Ana Julia se disponía a meter el cadáver del hijo de su novio, se dio cuenta de que no cabía. Entonces usó una pala y le rompió las extremidades con ella para que pudiera meterlo por completo en el hoyo. Echó tierra y luego lo selló con madera.

Cuando los familiares informaron sobre la desaparición de Gabriel, ella fingió sorpresa y preocupación. Se volvió la novia incondicional para Ángel y la amiga confiable para Patricia. Junto a 3 000 voluntarios y 2 000 profesionales también se dedicó a buscar durante doce días al pequeño.

Patricia y Ángel, padres de Gabriel, solicitando al presunto secuestrador de Gabriel que lo devuelva. Foto: El Español

Sin embargo, toda la farsa cayó cuando las autoridades le hicieron un seguimientos por 24 horas. ‘Pincharon’ su teléfono y le colocaron un micrófono sin que ella se percatara. Fue así que en marzo, la Policía la capturó luego de que desenterrara el cuerpo de Gabriel para trasladarlo a otro lugar “más seguro”.

La confesión

Tras la detención, Ana Julia confesó el crimen, pero aseguró que fue un accidente y que luego no supo cómo proceder, explica La Vanguardia. Aquella tarde, según contó la mujer, tuvo un arrebato de ira después de que Gabriel la llamara “fea” y “mala”, y otros comentarios que la hicieron enojaron.

Incluso, durante su reclusión, le escribió una carta a Ángel explicándole lo sucedido. “Le puse la mano en la boca para que dejara de gritar y cuando se la quité ya no respiraba”, se justifica.

No obstante, la Fiscalía no cree en su versión. Según señalan los investigadores, el motivo de Ana Julia para su crimen fueron “los celos”. Gabriel representaba para ella un “estorbo” en su relación con su padre, quien se desvivía por su hijo.

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