El Día Mundial de la Lucha contra el SIDA se conmemora desde hace 31 años a nivel mundial. Foto: Difusión.

“Tengo VIH y mi esposo es negativo: con amor e información, podemos dejar de temerle al virus”

Derribar el estigma. Pável Gaona fue al hospital por una neumonía fulminante y recibió el diagnóstico que cambió su vida. Hoy está casado y afirma que vivir con VIH es lo mejor que le ha pasado.

Mundo LR
02 Dic 2019 | 22:17 h

El SIDA es una enfermedad de transmisión sexual que afectó al periodista Pável Gaona (36).

Estaba tendido en una sala de hospital, en México, cuando recibió la noticia que tenía el virus del VIH. Fue hace cinco años.

Había ingresado de urgencia por una neumonía fulminante. Intubado, con llagas en el cuerpo, con 16 kilos menos, así llegaron esas letras que cambiaron su vida.

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Pero no hice ningún drama. No es una cosa que me generara pavor. Lo importante en ese momento era recuperarme de la neumonía”, dice a La República, desde un restaurante donde almuerza junto a Rafael, su esposo desde hace tres meses.

Había cumplido 30 años cuando me lo dijeron. Lo recuerdo muy bien porque me había autorregalado un viaje a París y allá empecé a sentir fiebre, sudoración. Cuando volví a México me sentí más y más decaído”.

El Día Mundial de la Lucha contra el SIDA se conmemora desde hace 31 años a nivel mundial. Foto: Difusión.

Según los especialistas, una persona ha desarrollado el SIDA cuando tiene menos de 200 linfocitos-T CD4 en la sangre (un tipo de células que constituyen la parte esencial del sistema inmunitario).

Pável tenía apenas 18, de acuerdo sus análisis clínicos de entonces.

“No solo ya había desarrollado SIDA, me encontraba en la fase más crítica del mismo”, recuerda ahora, convertido en activista y a unos días de grabar una charla para TEDx por el Día Mundial del Sida.

Su lucha por romper el estigma es tan potente que asegura que vivir con VIH es lo mejor que le ha pasado.

“Mi madre ha sido un ejemplo impresionante cómo debiesen reaccionar las familias frente a un estatus positivo; mis amigos, que me han cobijado con su apoyo y soporte; y mi esposo ese compañero de vida que, siendo él VIH negativo, me ha dado cátedra de que con amor e información, podemos dejar de temerle al virus”.

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“Nunca con miedo, nunca con discriminación, nunca con rechazo".

"Él ya tenía amigos diagnosticados, así que estaba muy informado. Ellos me hicieron la tarea de prepararlo, su mayor demostración de afecto es preguntarme, cada noche, si ya me tomé mi pastilla”.

“Nuestra arma más eficaz es dejar de tener miedo”

De acuerdo a OnuSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, 37,9 millones de personas viven con el virus en todo el mundo.

De esa cifra, 36,2 millones son adultos y 1,7 millones, niños (menores de 15 años).

El organismo establece, además, que al cierre de junio de 2019, 24,5 millones de personas tenían acceso a la terapia antirretrovírica. Y que, a más tardar en 10 años, habría una cura y una vacuna preventiva.

“Pero mientras ello llega, nuestra arma más eficaz para hacerle frente a la epidemia es dejar de tener miedo".

"Y para dejar de tener miedo, es necesario informarnos. Solo así, hablando de VIH y sida con naturalidad y sin cortinas morales de por medio, le ganaremos la batalla”, asegura Pável, que publica una colaboración semanal en el portal El Closet LGBT.

El Día Mundial de la Lucha contra el SIDA se conmemora desde hace 31 años a nivel mundial. Foto: Difusión.

Pável Gaona añade que el VIH también lo ha vuelto mejor persona.

Cada vez me importa menos la apariencia o acumular cosas, que lo que realmente importa: las relaciones que uno tiene con las personas”.

Muchos amigos y hasta desconocidos me han abierto su corazón, me han confesado que también viven con el virus, me consultan sus dudas y me externan sus miedos”.

Cada noche, antes de dormir, Pável debe tomar una pastilla. Cada seis meses acude a sus chequeos médicos.

“Qué padre sería poder mudarme de país sin ponerme a pensar si ahí los antirretrovirales son gratuitos y universales, como aquí en México”, finaliza.

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