Mary Bell vive hoy en el anonimato, solo se sabe de ella que fue abuela en 2009.

Mary Bell: de niña fue asesina en serie y hoy vive en el anonimato siendo adulta [FOTOS]

La menor secuestró, mató y mutiló a dos niños de 3 y 4 años en 1968. Según medios locales, sus rasgos eran psicopáticos, pero causados por una vida dura, por lo que se consideró un homicidio involuntario.

Mundo LR
09 Dic 2019 | 12:08 h

En Inglaterra, durante los años sesenta, el nombre de Mary Flora Bell resonaba en los medios de comunicación. La niña de apenas 11 años se había convertido en una asesina en serie por haber matado a dos menores de 3 y 4 años, respectivamente.

La crueldad con que lo hizo conmocionó a todo el país, pero Mary Bell no mostró arrepentimiento durante su juicio. Los expertos determinaron que presentaba los rasgos de una psicópata. No obstante, fue declarada inocente de los asesinatos y culpable de homicidio involuntario.

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El 25 de mayo de 1968, justo un día antes del cumpleaños de la niña, apareció muerto su vecino de 4 años, Martin Brown, en una casa abandonada. La familia creyó que fue un accidente; sin embargo, luego de la autopsia se conoció la verdad.

Martin fue asfixiado y golpeado después con un objeto contundente, según reportaron los informes.

Mary y su amiga Norma, dos años mayor que ella, habían sido las responsables y no parecían sentir culpa. Incluso pocos días después del homicidio, entraron a una guardería para destrozar el lugar y dejar una nota donde Mary escribió “Yo asesiné… así que tal vez vuelva”.

Nota de Mary Bell

Nadie sospechaba de dos niñas, así que la policía no prestó atención a este hecho y lo vio más como una broma. Pasaron dos meses y Mary volvió a asesinar. La víctima fue Brian Howe de 3 años.

El sadismo de la menor fue aún más indignante. Brian fue estrangulado y marcado en su abdomen con la inicial “M”. Además, parte de sus genitales estaban mutilados. Norma declaró después que huyó del lugar cuando Mary empezó a utilizar la navaja para seguir dañando al cuerpo de la víctima.

Por estas razones, durante su juicio, Mary Bell fue descrita como una adolescente con rasgos psicopáticos.

Víctimas de Mary Bell.

Una vida difícil, el detonante de la psicopatía

Según los diferentes estudios realizados por psicólogos, la psicopatía tiene un componente genético y ambiental. Dicho trastorno puede ser evidente en los seres humanos desde que son bebés, y se caracteriza por la frialdad y una comportamiento antisocial.

No obstante “hay una parte ambiental y educativa que responde al oro 50%”, explica la especialista Alicia Banderas, autora de Pequeños Tiranos, citada por El País.

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Los primeros indicios son fundamentales para identificar a un niño con personalidad psicopática, sin embargo, es posible revertir y prevenir actitudes como la falta de empatía, la crueldad y otros rasgos de este trastorno.

De hecho, existen estudios que afirman la existencia de ‘psicópatas adaptados’. Estos son los que tienen el potencial genético, pero no han llegado a desarrollarlo como tal.

Mary Bell

“Puede ser el jefe, un compañero, la pareja, un vecino..” afirma Banderas.

En el caso de Mary Bell sus primeros años de vida habrían sido el detonante para desarrollar estos rasgos durante su pubertad y posterior adolescencia.

Su madre, Betty, tenía solo 16 años cuando la tuvo. Era una trabajadora sexual y nunca supo quién fue su padre.

Posterior a los asesinatos de la menor, la mujer declaró para los medios de comunicación nunca cuidó de su hija y la maltrató durante su infancia. Incluso, se presume que intentó matarla en más de un ocasión, ya que Mary se ‘accidentaba’ frecuentemente con caídas desde un muro o atragantamientos.

Obligada a prostituirse

El mundo de Mary estaba rodeada de drogas y alcohol que su madre consumía. Cuando fue creciendo, apenas a los 4 años, Betty decidió incluirla en su “negocio”. La hacía observar cuando tenía sexo con sus clientes y posteriormente la obligó también a prostituirse.

Mary Bell en 2003

La mujer vendió la virginidad de la niña a los 8 años. Los abusos continuaron e incluso fue víctima de su propia madre, quien realizaba actos pervertidos con ella y sus clientes.

Cuando nadie la supervisaba, ella desquitaba todo su dolor e ira con indefensos animales. Los torturaba cada vez que encontraba uno en la calle, reveló la misma Mary para la escritora Gitta Sereny, que realizó su libro biográfico en 1998.

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Durante su juicio, la ‘asesina en serie’, como fue calificada, confesó que causó la muerte de los dos niños “únicamente por el placer y la emoción de matar”. En su diario se encontró además los detalles de cómo realizó los crímenes.

Su amiga Norma fue puesta en libertad tras mostrar pruebas de que intentó persuadir a Mary para que se detuviera en los asesinatos. En cambio, Mary fue declarada inocente por los asesinatos, pero culpable de homicidio involuntario.

Vida anónima

El veredicto contra Mary Bell la describía como un peligro para la sociedad. “Un riesgo muy grave para otros niños si no se la vigilaba de cerca”, dictaminó el juez Cusack. La enviaron a un centro educativo donde estaría bajo seguridad y permaneció hasta los 23 años en reclusión.

Mary Bell en las noticias.

La madre vendió la historia a cualquiera que le ofreciera dinero y los medios de comunicación estuvieran detrás de Mary durante mucho tiempo hasta 1980, cuando fue liberada.

Se cambió el nombre para intentar borrar su pasado junto a su hija recién nacida. Sin embargo, tuvo que hacerlo en más de una ocasión, y cambiarse también de domicilio, ya que seguía siendo acosada por los reporteros.

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Su hija no conocía su pasado, pero llegó a enterarse de los crímenes. Fue entonces cuando Mary decidió, en 2003, solicitar al Tribunal Supremo el derecho a preservar su propio anonimato de por vida.

Gracias a esto hoy en Gran Bretaña existen órdenes judiciales que protegen la identidad de un convicto y se le conoce como “orden Mary Bell”.

El rastro de la que fue una asesina en serie se perdió en 2009, cuando se convirtió en abuela.

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