Foto: Efraín Gonzales de Olarte. (Foto: PUCP)
Foto: Efraín Gonzales de Olarte. (Foto: PUCP)

El coronavirus: ¿El fin del capitalismo neoliberal?

“Un virus más pequeño que la milésima parte de una bacteria podría cambiar el mundo que conocemos”.

Columnista invitado
27 Mar 2020 | 7:34 h

Por: Efraín Gonzales de Olarte

La pandemia desatada por el Covid-19 es un fenómeno biosocioeconómico que está poniendo a prueba no sólo a los países sino también al sistema. Más allá del número de infectados y muertos –que estadísticamente es bastante menor que la gripe corriente- ha generado una paranoia que depende de la incertidumbre de su evolución y de la capacidad de los países para afrontarlo. Además, pone a prueba la eficacia de la democracia, la capacidad de los gobiernos y la calidad de los estados. China fue el primer país en afrontar el problema y al parecer ha controlado su propagación.

Cuál fue la fórmula: cuarentena absoluta, toque de queda y bloqueo de cualquier tipo de movilidad de las personas, que los chinos cumplieron sin chistar, por dos razones, China tiene un estado fuerte, un gobierno autocrático y una población cuya cultura cívica está forjada de manera vertical. Italia que tiene ya el mayor número de muertos, no tomó en serio los primeros casos, las medidas fueron tomadas de manera progresiva hasta que ya era un problema mayor de salud pública. Los Estados Unidos de Trump han reaccionado tarde, con cierta arrogancia y autosuficiencia, pero se han dado cuenta de que el Covid-19 amenaza al “América primero” y han comenzado a tomar medidas para reducir el impacto económico.

Se ha reducido la actividad económica en los ámbitos públicos, la bolsa de valores de Nueva York ha tenido desplomes sin precedentes, es decir las expectativas económicas –en parte reales y en parte psicológicas- han interiorizado la posibilidad de una recesión, justo antes de las elecciones de fin de año. Obviamente, a los países medianos y pequeños solo nos queda imitar a China hasta donde nuestros estados y sistemas de salud lo permitan. Afortunadamente, el gobierno peruano ha reaccionado a tiempo y con liderazgo y la prolongación de la cuarentena debería dar resultados. Hay varios efectos colaterales del Covid-19. Por un lado, la contaminación ambiental disminuyó sensiblemente en China y probablemente en el mundo, dando la razón a quienes sostienen que el sistema capitalista está poniendo en peligro la sostenibilidad ecológica.

De otro lado, se está estableciendo que la solución a la pandemia no viene sólo del estado, del mercado ni del sector privado, sino de la cooperación y del altruismo, así China y Rusia están cooperando con Italia. Empleados de empresas importantes están dispuestos a reducir sus salarios, las empresas están dispuestas a ganar menos para que sus trabajadores no pierdan el empleo, ahora se valoran la calidad de los sistemas de salud y sobre todo su acceso universal. Nos damos cuenta de que podríamos vivir bien sin tanto consumismo. El Covid-19 nos interroga sobre nuestros modos de vida, nuestros estándares de consumo, y sobre nuestros valores éticos, dentro de los cuales el individualismo y el egoísmo resultan siendo disfuncionales.

Finalmente, queda claro que el impacto económico y financiero será enorme, habrá muchas quiebras de empresas de todo tamaño, masas desempleadas, las personas habrán gastado sus ahorros, el turismo y todas las actividades que funcionan en base al contacto de personas tendrán que replantear su estrategia, es altamente probable que aumente la pobreza en todo el mundo. Es decir, el Covid-19 es un importante factor de desglobalización, el mundo no será el mismo, ¿Este no es el comienzo del fin del capitalismo neoliberal como lo conocemos y que tendrá que reinventarse o cambiar? Un virus más pequeño que la milésima parte de una bacteria podría cambiar el mundo que conocemos y será más efectivo que varias de las revoluciones que hemos conocido, sin más líder que nuestra conciencia para cambiar.

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