Que se repita

Editorial Editorial
13 Aug. 2019 | 05:46h

El presidente de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), Neven Ilic, dijo en la clausura de los Juegos Panamericanos Lima 2019 que estos fueron uno de los mejores juegos de la historia, y que han abierto una nueva página en la historia del deporte de América.

El dirigente deportivo se refería de ese modo a la organización de una cita mundial de 19 días, donde compitieron 6,489 atletas de 41 países, en 61 disciplinas deportivas, para lo cual en poco menos de tres años, y especialmente en los últimos meses, tuvo que dejarse expedita una infraestructura deportiva que el Perú no poseía en la calidad y dimensión que los juegos demandaban.

Este reconocimiento alude también al clima deportivo y social reinante en estos días, en los que no tuvo que lamentarse desgracias materiales y víctimas, y donde, por el contrario, se pudo alcanzar un estado de movilización nacional en la que no solo participaron 19 mil voluntarios sino el país en su conjunto física y emocionalmente, patentizado en los estadios y coliseos llenos y las ceremonias de apertura y de clausura portentosas.

Estamos obligados a realizar un balance como país anfitrión y participante. En el primer caso, hemos llevado en alza un estándar que deberá ser emulado por los próximos juegos, colocando al país a la altura de este tipo de encargos internacionales. En el segundo caso, se han superado las expectativas en relación con la participación de deportistas, la cantidad de disciplinas y el logro de medallas y clasificaciones a otras competencias mundiales.

El equipo que ha liderado esforzada e impecablemente Carlos Neuhaus no solo debe ser reconocido, como se ha hecho en estos días, sino convocado para otras tareas públicas, como la reconstrucción del norte o los grandes proyectos de inversión, para las cuales debería tener el respaldo político y operacional con el que ha contado para los Juegos Panamericanos, considerando que su concurso no debería se desaprovechado en el contexto de dificultades para la promoción de la inversión pública en calidad y tiempo.

Es también muy necesario sistematizar la experiencia, para extraer las lecciones en materia ejecutiva e institucional, porque es fácil ahora el aplauso al éxito si no se toman en cuenta los desafíos de la comisión que presidió Neuhaus, la hostilidad del Congreso y la tradicional burocracia peruana. Invertir 4,200 millones de soles en medio de una severa crisis de credibilidad del espacio público es relevante como una promesa y botón de muestra de cambio que debe ser trasladado a nuevas experiencias.