MIRKO

Evo, un amigo inconstante

“Los 14 años han sido una larga relación, en la cual para el Perú, a diferencia de otros tiempos, la relación con Chile ha sido más interesante que la relación con Bolivia”.

Mirko Lauer
15 Nov 2019 | 0:34 h

En las relaciones de Evo Morales con el Perú ha habido unas de cal y otras de arena. En 14 años ser vecinos ha propiciado momentos de entendimiento, pero a su vez la frontera ideológica y la agenda interna han jugado un papel disociador, en momentos en que Morales se sentía más alejado de la salida al mar o más cómodo a la sombra de Hugo Chávez.

En su primera visita oficial al país en el 2009 Morales se estrenó declarando que había imaginado a Alan García “más flaco y más antiimperialista” y lo acusó de manejar de manera política y personal la demanda marítima boliviana. No ayudó mucho en la relación. Cabe anotar que los primeros ataques serios de Chávez a García empezaron en una de sus visitas a La Paz.

Por esos tiempos empezó una negociación de 13 puntos entre Bolivia y Chile donde entraría el tema de la salida al mar. A Morales le pareció bien sazonar sus esperanzas con dardos contra el gobierno de Lima. Al final esa negociación fracasó, pero la distancia con el Perú se mantuvo más o menos igual. En agosto del 2009 publicamos en esta columna un comentario sobre el tema:

“Morales no necesita a Chile para denostar del gobierno peruano. Para ello bastan su alineamiento con el chavismo, su manejo político del tema indígena, la pugna con sus opositores internos, o su confesada necesidad de un enemigo externo que reemplace a Chile en el imaginario público acostumbrado a ese tipo de estímulo”.

Cuando Morales denunció a Chile ante La Haya (otro fracaso) las cosas cambiaron algo. El Perú fue visto entonces como una suerte de ejemplo, y con Ollanta Humala hubo algo parecido a la cercanía. Esta calma sobrevivió incluso a la posición de Pedro Pablo Kuczynski contra el gobierno de Nicolás Maduro. Para entonces la agenda interna de Morales era prioritaria.

Los 14 años han sido una larga relación, en la cual para el Perú, a diferencia de otros tiempos, la relación con Chile ha sido más interesante que la relación con Bolivia. Esto por motivos comerciales, ideológicos, geopolíticos. Morales nunca captó realmente esta nueva realidad, y si lo hizo, no deseó adecuarse a ella.