Maritza Espinoza.

Japiverde nacional

“Quisiera pensar que lo único que Vizcarra quiere es que llegue el 2026 para poder entregarle la papa caliente al siguiente”

Maritza Espinoza
26 Mar 2020 | 11:53 h

Para algunos, el hecho de que la gente saliera a sus ventanas y balcones a cantarle el “happy birthday” a un presidente, como ocurrió el domingo, es un acto de infinita sobonería. Pero el acto espontáneo sólo fue el masivo reconocimiento a que el mandatario que nadie eligió se la está fajando y que, gracias a sus medidas, estamos afrontando mejor la pandemia de coronavirus que varios países.

Que hay errores, los hay. Y en todo el mundo. Si no, miren a los ingleses. Boris Johnson dijo que primero era la economía y sólo se atrevió a hablar de “distanciamiento” social hace unos días, cuando vio que había más de dos mil contagiados. Y eso, por no hablar de Italia, que ya superó a China en muertos por sus tardías disposiciones.

Vizcarra asumió la presidencia de la República cuando ya había transcurrido más un tercio del período presidencial. Es decir, entró al segundo tiempo del partido, con todo el marcador en contra y con sólo la débil esperanza de la hinchada. Tuvo que bailar con la más desorejada (eso de “la más fea es una expresión misógina que me resisto a usar), porque apenas el fujiaprismo vio que no era ningún títere, le hizo la vida imposible, tanto o más que a su predecesor.

Pero, a diferencia de éste, él respondió pechándolos: les plantó un referéndum que le dio el respaldo popular que no había ganado en las urnas. Y, ante el obstruccionismo enfermizo de la mayoría parlamentaria, propuso que se fueran todos, él incluido, desenmascarando las verdaderas intenciones de la oposición, que allí sí se aferró a sus curules con garras y dientes. El resto de la historia la conocemos todos: cerró el Congreso, algo que el país entero reclamaba, y libró al país de la otorongada más impresentable de la historia.

No sé si las acusaciones de corrupción que le hacen sus enemigos políticos tendrán asidero -si la justicia lo encuentra responsable un día, seré la primera en pedir que se vaya preso-, pero eso no quita que se reconozca que, ahora, frente a la pandemia que tiene al mundo arrinconado, está ahí, bandeándose en medio de la crisis, otra vez con todo en contra, porque el calamitoso estado del sistema de salud es, en su mayor parte, responsabilidad de todos sus predecesores.

Quisiera pensar que lo único que Vizcarra quiere es que llegue el 2026 para poder entregarle la papa caliente al siguiente (como debe ser), pero, aun así, hay quienes, además, le piden una gestión de estadista europeo. ¡Por Dios, qué le podemos pedir a un señor que entró al segundo tiempo con el marcador en contra, metió un gol y vive atajando penales! ¿Qué sea al mismo tiempo Messi, Ronaldo y Pelé?

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