Informalidad puede ayudar a “mover” la economía

11 Jul 2020 | 6:23 h
La Republica
INFORMALIDAD. Quienes han perdido sus negocios o su empleo se han vuelto ambulantes

ANÁLISIS. Miles de trabajadores perdieron sus empleos, intentan suplir cubrir sus necesidades básicas siendo comerciantes ambulantes. Para especialistas esta actividad no debe satanizarse.

José Víctor Salcedo

Cusco

Edwin es un padre de tres hijos. Con la llegada de la pandemia cerró su restaurante en Cusco. En junio reabrió su negocio sin permiso. Edwin sabe que trabaja en la informalidad, pero no tiene otra opción. Juan Quispe perdió su trabajo y ahora es ambulante. A diario ofrece equipos de protección personal y agua mineral en los semáforos de las calles del distrito de Wanchaq. La población que perdió su empleo o su negocio dio un giro y optó por el comercio ambulatorio. Venden comida, frutas, verduras, libros, postres, bebidas gaseosas, helados, entre otros productos.

La tasa de informalidad en el sector rural del Cusco, según cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), alcanza el 95.6% y en toda la región asciende a 81.6%. Esas cifras aumentaron por la coyuntura, explica el economista Pablo Villa.

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En la década de los noventa, los informales ayudaron a recomponer la economía, golpeada por el terrorismo y el primer gobierno aprista. La crisis desatada por el coronavirus podría repetir el fenómeno. “Este grupo es el que ha reaccionado más rápido y está moviendo el dinero. Es lo que se necesita ahora. No hay que verlos como enemigos sino como aliados”, explica Guido Bayro, el ex funcionario de Fonafe.

El economista Pablo Villa Incanttito precisa que la economía informal tiene dos dimensiones distintas y a la vez complementarias: el sector informal que se refiere a las unidades productivas no constituidas en sociedad que no se encuentran registradas en la administración tributaria y el empleo informal hace referencia a aquellos empleos que no gozan de beneficios como seguridad social, gratificaciones, vacaciones, etc.

Villa señala que el sector informal contribuye a la reactivación de la economía. “Al sector informal no se debe considerar como un enemigo al cual reprimir, se debe otorgar facilidades y ordenar sus actividades”, plantea Villa.

El gerente de la Municipalidad Provincial del Cusco, Juan Carlos Galdós, coincide con Villa. La comuna piensa concentrar a la mayoría en mercados u otros lugares públicos. “El asunto no está en restringir. Se habilitará las canchas deportivas en Parque España, San Blas, Magisterio, Los Incas y otros”, precisó Galdós.

La comuna no alentará el comercio ambulatorio ni la informalidad. “Ya alista algunos mecanismos e incentivos para que en el camino este grupo de ciudadanos pase a la formalidad”.

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No habrá capacidad económica para comprar

Javier Vega V.

Director de Trabajo

Es indudable que el incremento del desempleo y subempleo hizo perder capacidad adquisitiva a las familias. Eso implica que no habrá dinero para comprar la oferta de los comercios formales e informales. Además, existe el riesgo de una deflación, reducción de precios por falta de demanda.

Hay muchas empresas que no podrán reactivarse y generar ingresos para pagar a sus trabajadores y eso tendrá un efecto en el mercado, en la oferta y demanda con menos compradores.

Por eso, el Gobierno Regional del Cusco pondrá en marcha el plan de reactivación económica con una inversión de más de S/ 5 000 millones para reducir las tasas de desempleo (estimada en 28% para este 2020) para que en dos años volvamos a los niveles registrados antes de la pandemia.