Desinformación e influencia de grupos religiosos frenan avance en vacunación de comunidades indígenas

En Loreto. En el distrito de Cahuapanas se ha inmunizado a solo 80 personas de un total de 13.000. Falta información, señalan.

Por río. Otra de las dificultades que tiene el Minsa para avanzar en la vacunación es la distancia hasta las comunidades. Foto: difusión
Por río. Otra de las dificultades que tiene el Minsa para avanzar en la vacunación es la distancia hasta las comunidades. Foto: difusión
Denisse Torrico

Loreto es una de las regiones que más han avanzado en la inmunización de la población nativa contra la COVID-19 (19.610 personas hasta el 11 de octubre). Sin embargo, este progreso se ve amenazado debido a que existen comunidades que no quieren recibir la vacuna por la desinformación e influencia de grupos religiosos.

Una de las localidades en las que se presenta esta situación es el distrito de Cahuapanas, en Datem del Marañón, donde de 13.933 personas que residen en 30 comunidades nativas, solo 80 han recibido el fármaco. Esto no representa ni el 1% de la meta objetivo. Incluso, hay zonas —como Kahuapan— que no tienen a ningún vacunado.

Asimismo, en la zona urbana del mismo distrito no se tiene ni al 50% de los habitantes con la protección. Según Gonzalo Marsá, integrante del Comando Covid Indígena de Loreto (CCIL), el rechazo a la vacuna se debe principalmente a las creencias religiosas.

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Señaló que, si bien se ha brindado una mayor información sobre los beneficios de la vacuna, esto no ha sido suficiente para la total aceptación del fármaco en toda la región. “Ha aumentado la vacunación, pero no todas la han aceptado”, comentó a La República. Agregó que otros factores por los que la población no desea vacunarse es la poca accesibilidad a los vacunatorios y la disminución de casos positivos, que dan una falsa sensación de seguridad.

Por su parte, el gerente temporal de la Red de Salud de Cahuapanas, Erick Flores, precisó que a pesar de los esfuerzos por erradicar la desinformación, la posición religiosa prevalece. “Los que más se niegan son los awajún, ya que indican que este fármaco es el sello de la bestia. No solo rechazan las vacunas contra la COVID-19, sino las demás también”, relata el funcionario, quien aclara que no existe un déficit de dosis.

En ese sentido, recomendó trabajar en conjunto con los programas sociales, como Pensión 65, a fin de incentivar la vacunación. Asimismo, el regidor de Cahuapanas, Manuel Nunguan, indica que el rechazo de estas comunidades se debe al temor de que les pueda ocasionar un daño a su salud. Indica que a pesar de los esfuerzos no existe una comunicación entre las brigadas del Minsa y los líderes de estas comunidades. “Ellos deberían sentarse con los pobladores y aclarar la desinformación relacionada con la vacuna”, menciona.

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Cabe precisar que la Federación de Comunidades Awajún del Alto Cahuapanas (FEDECAAC) envió en julio cartas de rechazo a la vacunación. Esta organización agrupa a 10 comunidades del distrito.

La dispersión de las comunidades nativas en la selva, sumado a la desconfianza y el desconocimiento de las personas han sido una barrera para la vacunación. Foto: Minsa

Grupos religiosos influencian en vacunación de comunidades indígenas

Lo mismo que se vive en el distrito de Cahuapanas también ocurre con comunidades indígenas de la provincia Mariscal Ramón Castilla (MRC), ubicada en un extremo de Loreto, las cuales “no salen a los centros de salud a registrarse por creencias o temas culturales”, según indicó el alcalde de la provincia, Rodolfo Díaz Soto, en un reportaje pasado de La República.

Por “temas culturales” podría entenderse, en primera instancia, a las tradiciones propias de las diferentes etnias —ticuna, yagua y bora principalmente— que habitan la provincia. Pero no es así, pues en estos territorios existe una importante influencia de la religión evangélica que es determinante en sus acciones. Así lo también lo confirmó Hernando Canchari Pinedo, pastor evangélico en Cushillococha, una de las comunidades indígenas más cercanas a Caballococha, capital de la provincia.

“Acá en Cushillococha nadie anda con mascarillas, eso quiere decir que casi el 90% ya no sentimos el golpe de la enfermedad. Eso es porque como nosotros siempre profesamos la fe, tenemos un Dios que nos cubre, nos protege y creemos que él ha protegido al pueblo ticuna de Cushillococha y de esa manera ha dado sabiduría para que curen con sus cortezas y medicinas naturales”, alegó anteriormente.

La idea de estar “protegidos por Dios” prevalece en la mayoría de comunidades indígenas, pero también en zonas urbanas, donde la Misión Israelita por el Nuevo Pacto Universal (AEMINPU) tiene mayor presencia. Cabe precisar que no existe un ente vertical que represente a las diversas iglesias evangélicas del territorio; sin embargo, los testimonios recogidos en el reportaje mencionado coinciden en que hay congregaciones que inhiben la vacunación para sus simpatizantes.

De acuerdo con el Repositorio Único Nacional de Información en Salud (REUNIS), la provincia de MRC es la segunda con menos cobertura de vacunas en toda la región. A la fecha, solo 5.160 personas han completado sus dos dosis, lo que representa el 8,4% de la población total. Un escenario más alarmante es el de su población indígena, donde apenas el 3,5% ha completado el esquema de vacunación.

Avance a nivel nacional

En tanto, el proceso de inmunización a nivel nacional continúa avanzando. En la región Cusco ya se iniciaron las jornadas con los mayores de 24 años. Asimismo, en Arequipa inocularon a 20.000 adolescentes de 15 a 17 años en un día, pese a que no se cuenta con autorización del Ministerio de Salud.

El gobernador Elmer Cáceres afirmó que su decisión es técnica y que no se dejará de lado el cierre de brechas. Mientras tanto, se sigue aplicando la dosis de refuerzo al personal de salud que atiende a los pacientes con COVID-19.

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Del mismo modo, se viene inmunizando a los mayores de 18 años con la vacuna AstraZeneca y a las personas rezagadas de Lima, Callao e Ica. De acuerdo con la base de datos del Minsa, hasta el momento se han colocado 32.010,590 dosis. De ese total, 17.888,763 corresponden a primeras dosis y 14.121,827 es la cantidad de población protegida, que equivale al 50% del total de la meta.